viernes, 26 de agosto de 2016

Reflexiones de una opositora camino de los treinta

Reflexiones de una opositora camino de los treinta



Me llamo Cristinita, como algunos de vosotr@s ya sabéis. Tengo casi 30 años (29 concretamente) y aún no controlo de divorcios, pero soy capaz de responder a interrogantes tan cruciales en la vida de una veinteañera:

"¿Qué vas a hacer este fin de semana?" "No lo sé".
"¿Has arreglado la habitación?" " Ya lo haré".
"¿Con quién está saliendo menganito ahora?" "Con fulanito, pero menganito aún sigue ahí".
o... "¿Has bebido?" "Jamás mamá."

No tengo un Máster en relaciones amorosas porque aún me encuentro en la fase semi-independencia emocional (es decir, quieres estar con alguien pero disfrutar lo máximo de "tu soltería") y eres demasiado joven para atarte a algún semejante, más allá de robarle un trozo de pizza a tu compañero de fatigas.

Vivo todavía con mis progenitores porque me cuesta abandonar el nido familiar y la economía dirige mi vida de estudiante-opositora-trabajadora.

Mi plato favorito es la pasta en todas sus manifestaciones posibles, pero en particular adoro los macarrones y su forma redondeada (aunque soy consciente que se trata del mismo tipo de masa que se usa con los spaguettis...).

Me molesta que me digan lo que tengo qué hacer o cómo actuar, pero no concibo que al pedir una opinión no me la den.

Soy escéptica, rara, perfeccionista, obseviva... pero un bombón (si escarbas un poquito). Y a la que no le gusta tomar decisiones por temor a equivocarme.

¿Alguna vez has girado a la izquierda cuando te dicen "gire usted a la derecha"? o ¿has conocido todo un pueblo porque has hecho 8 veces el mismo recorrido buscando la salida?

Entonces, creo que comprendes mi mundo o, quizás, no seré tan diferente al resto del Mundo, ¿no crees?

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