lunes, 5 de abril de 2010

Diario de... Cristinita


Abril de 2010

"La Semana Santa"


¡Ya estamos en Abril! ¡¡Yohuu!!Y la verdad es que, según mi semihumilde opinión, nos encontramos en el “ecuador” del año. Sí, no estoy soñando, ni dormida, ni media flipada; puesto que, para alguien como yo, que lleva desde los seis años integrada y adaptada al calendario escolar actual (como si “el colegio”, ésa institución peculiar, me siguiera). En breves, llegará el veranito y con él... “Vacaciones de veranos par ti,...”; y es que ya ha pasado la Navidad y recientemente la Semana Santa. Así que es normal que “la boca se me haga agua y el culo caramelo” como se diría en mi familia.

Aunque la verdad es que en breves nos tiraremos a la bartola, los que podamos, y no haremos nada. Pero, entonces, ¿qué ha pasado en mi Semana Santa?

Uf, la verdad es que de Santa, Santa ha sido poca; aunque iglesias se divisó alguna que otra desde la distancia. Ya os podéis imaginar a Cristinita preparada, con su traje semiarreglado de penitente, para desfilar en algunas procesiones de Semana Santa catalanas. Y es que, Cristinita decidió viajar a Barcelona, pese a ser del Real Madrid y asmática, y quizás la única penitencia que vio fue la de madrugar para desayunar; y es que Barcelona, ¡cómo es! Primeramente, es grande, no cabe duda; y humilde (sólo hay que ver la fuente de los seguidores del Fútbol Club Barcelona, que grande, lo que se dice grande, no es) en casi todo su ser, exceptuando en los precios para entrar a ver la Sagrada Familia, la Casa Gaudí, el Acuarium, los museos, las discotecas, los clubs, etc.

Aunque tengo que reconocer que impresionante fue bastante.

Visité numerosos lugares interesantes y vi numerosas fachadas; me dejé guiar por los bestsellers y descubrí que los horarios de entrada a los recintos se respetan; descubrí una cultura única, la de la diversidad y la sujeción del bolso por si las moscas; analicé la supervivencia de comer casi toda una semana pasta y arroz en mi residencia, sin morir en el intento, sobreviví en el metro sin casi confundirme con mi dirección; y, fundamentalmente, aprecié el valor de ver el sol diariamente, junto con una agradable temperatura ( 24ºC), digna del clima mediterráneo.

En contraposición, al llegar a mi “supermansión”, me recibió la lluvia, 6ºC de temperatura en el exterior; sopita de verduras y platito de lentejas; la cama no se había movido de su sitio; la diversidad se volvió monocromática y, la sujeción de mi bolso pasó a ser:

  • ¡A ver qué regalitos nos traes!

El metro dejó paso a las callejuelas de una ciudad desierta, con escasos habitantes en vacaciones. Mientras que, los lugares interesantes a visitar se resumieron en la “aldea” y los numerosos temas que me quedaban por estudiar.

Es decir, un choque brutal contra el parabrisas de mi mente, similar al de una “china” muy cabreada. Y es que, ¡no se puede viajar a lugares exóticos! Luego, pasa lo que pasa:


  1. Que te tienes que pelear con peregrinos y ancianitas cara duras que se intentan colar en el bus de vuelta a tu hogar (ante el terror de esperar tres horas más en el aeropuerto).

  2. Intentar conciliar el sueño en escasos centímetros, mientras intentas no pasarte de tu parada y volver al origen; para luego volverte a pelear de nuevo con los peregrinos.

  3. Establecer un diálogo aunque te encuentres semiinconsciente sobre lo que has vivido y visto, en tus vacaciones. Finalizando con diez repeticiones a cada una de las personas a las que no has visto durante una semana (sabiéndolo todo más y mejor que el abecedario internacional fonético o los horribles Phrasal Verbs de inglés que te has tenido que estudiar para poder comunicarte).

  4. Por último, localizar todas las direcciones electrónicas y fotografías (en las que sales más o menos decentes) de las personas con las que has vivido o conocido durante esa semana; lo cuál resultará superagobiante. Pero no hay problema, tus 10 o 20 nuevos amigos estarán igual que tú, descubrirán cómo te llamabas y de dónde eras (no te preocupes, sabrán quién eras, aunque para ello habrían de consultar tu perfil primero).


Pero bueno, cuando vuelvas a la rutina y analices los lugares en dónde has estado, descubrirás que te quedan cosas por ver, por hacer y gente a la que conocer.

Sonreirás al recordar las situaciones que viviste (cuando intentaste atravesar un cristal creyendo que nadie te observaba); lo que hiciste (bailar la macarena); o la gente que conociste (las borracheras de los “guiris”). Analizarás los “cotilleos” y descubrirás que eras la única persona que quedaba sin saber que Ricky Martín era Gay (¡increíble!); sin embargo, decidirás no quitarlo de la carpeta del instituto por si cambiase de opinión y volviese contigo.

Para que, por último, te sientes en tu mesa de estudio, analices los numerosos folios que tienes que estudiar; te cagues en todo; vuelvas a los folios, leas un mensaje de texto; confundas quién te lo envió; te olvides de que conoces a una tal Mirian; caigas en la cuenta; te vuelvas a cagar en todo; analices tus apuntes; te cagues en todo; cojas este diario, analices tus semivacaciones; y termines cagándote en todo porque se han acabado, fuera haga frío y tus apuntes te digan:


BIENVENIDO A LA REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE LA RUTINA DIARIA. Llamen antes de pasar hasta el 24 de junio”.

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4 comentarios :

Anónimo dijo...

ay pobre!!! muller pensa no q disfrutaxe, q ó fin e o cabo é o q conta!!! Lore.

Judith dijo...

Es q Barcelona es lo mejor... y después de unas vacaciones así, como tú dices: "la vuelta a la rutina, es un choque brutal"!!! ^^
Pero bueno, lo q cuenta es lo bien q lo pasaste y lo mucho q disfrutaste... asíq, ánimo y al toro!!! =)
Besitos wapa!!!

David dijo...

¡Pobre Cristinita! ¡Está de pleno síndrome postvacacional! Eso le pasa por pasárselo bien durante las vacaciones. Si se hubiera aburrido como una ostra, ahora no echaría en falta los tiempos de holganza ;)

Cristinita dijo...

Jeje!!La vida es dura, ¡y qué razón tiene! Pero eso, sí,descubrió nuevas fuentes de conocimientos, humildad, etc. ¿qué más se le puede pedir?

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